
Pero es tan difícil no dejarse seducir por los cantos de sirena de la realidad inútil, aparente, aun sabiendo donde está lo importante, lo que somos, lo que queremos, lo que necesitamos, a lo que siempre quisimos tener, a donde siempre quisimos ir. Y qué fácilmente nos equivocamos. Qué facílmente nos dejamos llevar por la falacia de los cantos de sirena, si es que no somos, incluso, los simples marineros del barco de Ulises.
4 comentarios:
Querido Diego u Odiseo, si esas sirenas son como las de Homero pues si, asegúrate a un mástil...si no pues déjate llevar...q lo cantos a veces tienen corazón...siempre y cuando no haya Penélope!!!jajajajjajajaja
Saludos de la chica de Troya (como Elena, jajaja)
Qué mala eres, Isabel. ¿Debería hacerlo? A veces tienen corazón, sólo a veces, pocas veces.
Me alegro de tu vuelta; hacía milenios...
Un saludo chica de Troya. (Cuentan las crónicas que era un bellezón.
Diego
Los cantos de sirena forman parte de ese camino. El secreto no es llegar sino disfrutar del trayecto.
Un saludo.
Sin duda. Ahí radica el misterio de la vida.
Un saludo, Marisa.
Diego
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