Degustar una lágrima. La sencillez de un bocado. Girar el rostro hacia el aire helado del amanecer, en primavera, y sentir el rocío. Sonreír. A veces es como cuando llueve en un bosque de hayas, y tú estás en él con el aliento encogido.
Borboleta, oí una mañana, en Lisboa, decirle una mujer a su hija mientras la miraba. Deliciosa palabra.








4 comentarios:
Degustar una lágrima, es muy hermoso ese instante, y sentir el rocío, sonreír.
Cuando llueve en un bosque de hayas todas las hojas susurran gotas de cielo. No se puede decir nada, sólo sentir.
Bonita palabra Proboleta; me sabe a mariposa.
Saludos, Diego
Besos
Ío
Haces que cualquier cosa que to escriba sea bello cuando lo interpretas, cuando lo matizas o lo agrandas.
Un inmenso placer que estés aquí y me digas.
Un beso, Ío.
A bellísima mariposa,
assim como a delicadeza destas que lemos aqui, que bonitas em singeleza e ao mesmo tempo, de uma complexidade total...
Mil gracias, Tania, por las tuyas, por tu paso, por tu estar, por tu escritura. Siempre es un placer.
Un beso
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