domingo, 29 de noviembre de 2009

La montaña


Cerca de la cima siempre hay mil excusas para bajarse y una sola para subir. (Ramón Portilla).
No es más quien más alto llega, sino aquel que influido por la belleza que le envuelve, más intensamente siente. (Maurice Herzog).

11 comentarios:

Ío dijo...

Muy buenas tus citas.
Llegamos a la cima, y pensamos que más allá no hay hay nada más; entonces iniciamos el descenso, sin preguntarnos que pasaría si diéramos otro paso.
Sentir la belleza no es cuestión de abrir o cerrar los ojos, yo creo que la intensidad del sentimiento se mide en otra parte, con otros sentidos. No hace falta subir muy alto para sentirlos.
Un beso, Diego

Ío

Anónimo dijo...

Si has llegado a la cima, Ío, es que aún no conoces tus límites, y debes seguir, subiendo, buscando.
La belleza, los sentimientos van en el camino, lo importante es hacerlo, con los ojos abiertos, sabiendo mirar.
Un beso.
Diego

Anónimo dijo...

No he llegado a ninguna cumbre, ni quiero llegar hasta ella, prefiero quedarme a ras de suelo, donde no hay peligro; aunque tampoco estoy muy segura de que aquí abajo no lo haya.
Subir, ascender los caminos, comprender, siempre supone un esfuerzo, pero nunca he dejado de hacerlo, con los pies en el suelo, recreando la mirada en los vacíos, donde se supone que no hay nada.

(Te he dejado un enlace en un comentario al tuyo, en mi blog. No sé si vuelves o no a leer. Es sobre mis Breverias imaginarias. Espero te guste si vas a verlo)
Un beso, Diego

Ío

Isabel de León dijo...

Como se pueden aplicar las experiencias en la vida no???...la cosa es superar los retos buenos y malos, porque hay taaaaaanto x descubrir...t lo dice una marciana jeje ;)

Saludos de la chica escaladora.

sunny dijo...

la belleza del camino es un secreto que se comparte con los pies y el corazon

la intensidad es el premio

besos

Anónimo dijo...

Es una forma de hablar, Ío, trataba de igualar lo que siento cuando subo, con la vida. El riesgo para quien lo quiere y encuentra placer en él, paraquien no, pues sin riesgo. En la montaña todo depende del corazón y de la mente, en la vida también. Quien no arriesga no siente igual. Pero todo es opinable.
Y siempre hay que mirar y vivir, pero el vacío...
Miraré ese enlace que me dices.
Un placer siempre.
Un beso.
Diego

Anónimo dijo...

Toda la razón, Isabel. La montaña y la vida son tan iguales.
Un beso, chica escaladora, y cambiante cual serpiente.
Diego

Anónimo dijo...

Cómo lo sabes Sunny, estoy seguro de que por vivido.
Besos para ti también.
Diego

Ío dijo...

Pero yo no he dicho que no quiera riesgo.
¿Qué sería de la vida sin él?
Prefiero mil veces lo desconocido, el peligro que entraña descubrir nuevos caminos, encontrar lo que no sé si estoy o no buscando, sea bello o no lo sea.
Mis paisajes siempre tienen montañas, altas cumbres que ahora comienzan a verse blancas, ¿crees que puedo sentir lo mismo que alguien cuyos ojos están acostumbrados a las planicies?
No hay vacío, mire donde mire hay siempre algo que hace latir el corazón; el simple hecho de abrir los ojos y ver, ver sabiendo lo que veo, lo que miro, mirar y ver, cerca, lejos, lo más grande, lo más íntimo, aquí.
Un beso, Diego

Ío

Anónimo dijo...

Te entendí mal, Ío, y lo siento, y me extrañaba, tras leerte, pero a veces soy así, entiendo mal las palabras, y lo siento. Mil disculpas.
Vi el enlace que pusiste. Una verdadera joya. La pasearé de vez en cuando. Gracias también por eso.
Un beso.
Diego

Ío dijo...

No te preocupes, Diego, a todos nos ha sucedido alguna vez, no tiene importancia alguna.
Gracias por tus palabras en mi poesía, me alegro de que te gustase, y por lo otro, las breverías
Buenas noches
Un beso, Diego

Ío