lunes, 16 de mayo de 2011

Sólo un bocado

Fresco. Románico. Boí.


Mordió la fruta como si fuese la última. Una gota de líquido le escurrió por la comisura. Sonrió con la mirada. Intentó decirme algo, pero el bocado sólo le permitió un ruido extraño que rodeó de risas. Los ojos achicados y el pecho convulsionándose. El pelo suelto, movido apenas, lacio, casi etéreo. Seda en la piel. Un gato negro al lado. Un angelote mira la escena desde una esquina, casi con sorna.
No puedo sino arrodillarme como ante una imagen sagrada.
Vivir, a veces, es como caminar sobre un lecho de nenúfares en un estanque dorado, como levitando.

domingo, 10 de abril de 2011

Fides

¿Qué hay bajo el terciopelo rojo que cubre el agua como un suave manto de seda? Una muñeca rota por los adentros.

Quiero encontrarte en los adondes, para los siempres, como una avaricia que me recorre el cuerpo de dentro a fuera y de fuera a dentro. Soy tan sólo un hombre solo que busca alrededores en las estrellas que llueven noches, entre tus manos.

Cualquier sitio puede parecer una cárcel, incluso la vida, si no se tiene fe. Pero... cuando se está perdido se está dispuesto a creer en cualquier cosa.

Abre los ojos, porque estoy aquí para mirarte. Quizá porque necesito beber del manantial de tu aliento, calmar la sed de dentro. Quiero creer en ti, y aun así no sé si... Fe. Quiero sentirte, créeme, quiero sentirte, como un lecho de otoños en primavera. Creer en ti, necesito hacerlo.

jueves, 24 de marzo de 2011

Disimétricas disidencias

Quisiera poder decir que existo o, para ser más correcto, que he existido; si es que lo hice alguna vez, si es que no soy invisible, si es que, sencilla y llanamente, terriblemente, soy. Y es que, bien mirado, no me veo, o no sé qué miro y veo...

domingo, 13 de marzo de 2011

Mira

¿Sabe alguien lo que se siente cuando amanece un nuevo día, despiertas, y se sabe que nadie aparecerá?

lunes, 17 de enero de 2011

Silentium est aureum

Silentium est aureum; y de eso nunca supo, ni sabrá, lo vulgar. Dejó caer una lágrima, sólo una lágrima, sobre aquel mar de tristeza. No merecía más, ni una más. tal vez ni tan siquiera aquella.

miércoles, 5 de enero de 2011

Quisiera

Miré el agua para verterme, para entregarme, para sentir su caricia sobre el rostro, para lavar mi alma.
Quisiera... Hay tantos quisiera que se escapan, que se pierden como gotas de rocío en la mañana. Quisiera... Y sin embargo puedo -entre azahar, entre colores- sentir sintiendo. Es el juego de la vida, y sin embargo...
Quisiera mirar el agua para verterme.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Tan sólo

Tan sólo el aleteo de una mariposa en primavera... Tan sólo eso; tan sencillo, tan brillante, tan opuesto a todo lo que solemos mirar y apreciar; tan sutil, tan extremadamente delicado.
Tan sólo eso; el aleteo de una mariposa entre flores. Nada como eso.

domingo, 24 de octubre de 2010

¿Qué soñamos?

¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas? Se preguntaba Phillip K. Dick. ¿Sueñan los "perros" de la tierra? ¿Hasta cuándo les duran esos sueños, si es que los tienen?

lunes, 20 de septiembre de 2010

Lejos

Lejos de tanto dejé la nada, y ahora… ahora despliego no sé qué cosas, en forma de velo que ríe y llora, y tapa mi rostro y vela mi tiempo; un tiempo de aguas y sedas, de alas de especias, de aromas, de frutos de bosque, de higos maduros, de yerbabuena .

sábado, 28 de agosto de 2010

Evanescente

Una noche soñé rocío; y ya no quise abrir los ojos.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Eres

Todo lo que soy, tengo; como un beso de lirios derramados, prendido en un aire cálido; como los cristales de colores surgidos del sol que acaricia el rocío, al alba, entre las flores; como el dulzor de una rosa de mayo. Eres.

domingo, 1 de agosto de 2010

Locura

Todos llevamos dentro un grano de locura, sin el cual es imprudente vivir.
Lorca

Podría decir sonriendo que te he visto, y así ha sido, o debería ser. Quizás te he sentido, no lo sé. Y qué loca es la locura de sentir y no decirlo. Y estás. Lo sé. Ojos claros del estío. Y ahora no, pero después sí, aquí. Lo sé.

lunes, 12 de julio de 2010

Sav/bia

"La religión de las masas es follar". Baudelaire
El corazón de un árbol sabe hacia dónde tiene que crecer.

jueves, 8 de julio de 2010

Me voy a ir

Voy a dejar mis manos enredadas en tu pelo, como un lamento largo, profundo, muy de dentro; y mis ojos en las tuyas, tan lloradas de miradas, en lágrimas de lluvia, ausente ya de agua; y mi alma entre tu piel, nadando en ella, perfumada; desgarrada de plegarias no atendidas, en este tiempo de aflicciones, de espacios sumidos en vacíos que no hablan. Voy a dejar mi vida sin palabras hasta que la eternidad me lleve a la tierra de los lirios, de las rosas, de los niños, fuera de noches, fuera de fríos, fuera de soles que no calientan, de estrellas que no brillan, de lunas que no iluminan, fuera de nadas. Me voy a ir a la tierra de los sueños, donde quiero vivir, de donde no quiero salir; ahí, dentro, muy dentro de ti. Y en ti sólo morir, morir de ti. Y es que, simplemente, me tengo que ir, porque ya me llaman y he de partir.

miércoles, 30 de junio de 2010

Sobreviviéndote

Releyendo a Benedetti me he encontrado con este poema. Depués de leerlo se me han quitado las ganas de escribir. No puedo decir más, sólo transcribirlo.
Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.
Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.
Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarrándome idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.
Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que Dios se muere, se resbala,
que retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.
Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote