Lejos de tanto dejé la nada, y ahora… ahora despliego no sé qué cosas, en forma de velo que ríe y llora, y tapa mi rostro y vela mi tiempo; un tiempo de aguas y sedas, de alas de especias, de aromas, de frutos de bosque, de higos maduros, de yerbabuena .
siempre, enfrente del hotel, de día y de noche. Nada pedía, sólo estaba. Sonreía constantemente. Dos veces le di los zlotys que llevaba. Amplió su sonrisa y me miró con dulzor, como si me regalara un pedazo de vida. Nada pedía, sólo estaba, sólo daba, y cuánto daba a cambio de nada.
Un gato, al ver una mariposa, no puede entender que una flor pueda volar. No es quien cree que lo es, sino quien es. De los primeros está el mundo lleno de fracasados, resentidos, frustrados, viviendo en la apariencia de la nada; los segundos simplemente son, que ya es.