Los años no refuerzan el espíritu, sino que lo debilitan, y terminas por mirar a los ojos de los adversarios, por mirar en su interior, para ver el vacío, la miseria del intelecto, y descubrirse dispuesto a perdonar la estupidez.
Q
Momentos, pausas, en los que la vista se detiene en lugares, en miradas, en almas; fuera y dentro.
Las ventanas son el lugar para comenzar a entrar, a oír, a mirar, a oler y a acariciar.
Un brazo de la noche
entra por mi ventana.
Un gran brazo moreno
con pulseras de agua.
Sobre un cristal azul
jugaba al río mi alma.
Los instantes heridos
por el reloj… pasaban.
Fragmento del poema "Nocturnos de la ventana", de Federico García Lorca.
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