
En el fondo de mi alma, ahí donde están las cosas de verdad, las auténticas, las profundas, soy como un músico de jazz, y los músicos de jazz nunca se repiten, o dejarían de serlo.
Momentos, pausas, en los que la vista se detiene en lugares, en miradas, en almas; fuera y dentro.
Alrededor de las sombras inertes, en el espacio donde habita la nada, emerge la pústula humana, negra, floreciente; los ojos velados, la mirada oscura, para no ver el dolor de la vida, su muerte. El aliento gélido solo escupe palabras vacías de espinas pobladas que hieren y amenazan, que se clavan y horadan buscando la vida para aprisionarla, para matarla. Todo es vacío, todo es terror, todo es nada.


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Cuentos Solidarios 2010 Líneas sin Sombra Versión Impresa Descarga gratuita Versión Virtual |