A veces nos equivocamos en nuestro deseo de amistad, sobre todo con las "amistades vámpíricas", las que nos succionan el alma, aparentando ser sin ser; sólo hay que mirar su recorrido vital para conocer, pero son tan taimados. Como dice Plutarco, "no necesito amigos que cambien cuando yo cambio, y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mejor". Por eso gstamos excesivas sonrisas con la gente inadecuada. Y es que nada es tan tremendamente fácil como no engañarse."Y los que danzaban fueron considerados locos por los que no podían escuchar la música", (Nietzsche).
