En la memoria, ¿de qué vale la gloria? La vida es una playa llena de esparcidos restos, de varados barcos, de pequeñas conchas y caracolas muertas retiradas por las olas. La memoria es el olvido, es el fracaso. Sic transit...
Quise decir lo que era, y erré; a veces el porqué parece, pero siempre es ausencia. Un cenicero escupe su aroma mientras hiede aquí, a mi lado, la falacia. Y es sólo hoy, mañana no habrá... sonidos, como regueros de algo, en el límite de una noche caótica, de un sol de luz ausente, de agua estancada. La lluvia no lava, escupe lágrimas como gardenias negras de un bolero jamás cantado. Ya nadie es nada. Un paso mutilado, una cruz, una prez, el vacío.
Degustar una lágrima. La sencillez de un bocado. Girar el rostro hacia el aire helado del amanecer, en primavera, y sentir el rocío. Sonreír. A veces es como cuando llueve en un bosque de hayas, y tú estás en él con el aliento encogido.
Borboleta, oí una mañana, en Lisboa, decirle una mujer a su hija mientras la miraba. Deliciosa palabra.
Todo lo especial nos llega de los locos, pero somos tan racionales... Por eso, como decía Marlowe, vivimos como soñamos: solos.
¿Orfeo lo ilustra?
Heu, noctis propter terminos Orpheus Eurydicem suam vidit, perdidit, occidit... quidquid praecipuum trabit perdit, dun videt inferes.