
Combatiría contra los miedos, contra las parcas, contra Céfiro, contra todo, pero contra ti nunca; contra ti me doblegaría como un junco ante el más feroz de los vientos, esperando que en el cese de la batalla comprendieses la fuerza y la belleza que hay dentro, lo que es y será siempre, el regalo de una vida que se entrega, a cambio, tan sólo, de la sonrisa en tu mirada.




